¿Monarquía o República en España? (Por fin, la parte 2)

Breve y necesario prólogo: la idea era escribir un artículo cada viernes y un domingo al mes, servir el plato fuerte. En julio el plato consistente trataba sobre el debate monarquia-republica en España. Pero puesto que en una sola entrada hubiese sido ahogantemente larga, preferí dividirla y prometí publicar la segunda parte pronto. Lo cierto es que la tenia prácticamente hecha, pero en un momento dado, me salto el odioso “(No responde)” y, cuando mi ordenador volvió a la calma, me di cuenta que como no le había dado a guardar, solo habían sobrevivido cuatro líneas. He ido reescribiéndolo, pero entre el Camino, Berlín  y otras historias, no he tenido ocasión de ponerme. El prometido pronto se ha alargado mucho, pero hoy ya es el día.

Toca pues terminar con la reflexión que comenzamos el mes pasado.

(A todo esto, a los recién llegados os dejo el link a la parte 1–> https://loquedicediego.wordpress.com/2014/07/06/26/)

 

 A lo que estamos. Que la fama de la opción monárquica haya caído tanto no es casualidad ni sorpresa, pues en parte se fundamenta en hechos sólidos. La institución a la que más apego tenían los españoles no hace mucho, ha caído enteros en las encuestas. ¿A qué se debe este desplome? Los excesos de la familia real son una posible razón. En la situación de crisis económica en que vivimos (aunque dicen que ya salimos de ella) los escándalos borbónicos no son recibidos de buena gana. Más bien, generan rechazo y descontento. También hay que tener en cuenta los movimientos secesionistas de algunas comunidades, que no quieren ser controlados por un poder central, que desafía su poder nacional. Y menos, si es un rey.

Además, recibir noticias como que el Presidente de Honor de la WWF en España se ha lesionado cazando elefantes en Botsuana no agrada mucho, ni que la Infanta esté presuntamente implicada en un gran caso de corrupción, ni los rumores de infidelidades, ni los altos gastos de sueldos, mantenimiento de palacios y cotos de caza de que disfrutan. Nada de esto gusta mucho a un pueblo que despertó al pincharse su burbuja de bienestar. Aunque una república tampoco exime de presenciar vergonzosos escándalos similares.

Antes de rIronicamente, Napoleon pidio que le entronaran. y posaba asi decadas despues de la Revolucion Francesa.eferirnos al nuevo rey, y de concluir; unas reflexiones más. En España está bastante extendida la idea de que la monarquía es un freno, un vacío y estéril tradicionalismo. Hay quien incluso se imagina a los reyes como subidos a un trono, y con una capa de arpiño, mandando y sintiéndose por encima del bien y del mal. Rollo absolutista. Abre bastante la mente pararse a pensar ciertas cosillas. ¿Cuál es el régimen en Holanda, país icono de la libertad? Una monarquía constitucional. ¿En Noruega y Dinamarca, ejemplos de igualdad y transparencia? Sendas monarquías constitucionales, como la nuestra. ¿Dónde consiguieron Mussolini, Hitler o Stalin gobernar? En sendas repúblicas. Parece ser que no todo es tan fácil, ni simple

Tampoco es muy favorecedora la tendencia que abunda de tachar ciegamente como tradicionalistas (incluso fachas) a quienes consideran más beneficiosa la monarquía y como “progres” o izquierdistas a los que se sienten más republicanos. No empobrezcamos tan infantilmente un panorama que podría ser muy rico. De hecho, grupos y webs de ultra derecha son muy contrarios a la monarquía. Si te pilla por sorpresa, clica el link

–> Link a una web de extrema-derecha. Pero bueno, sigamos.

Conozcamos al nuevo rey de nuestro país, de nuestro proyecto común. Felipe VI nació en 1968 en Madrid. Cursó desde infantil al actual bachillerato en Santa María de los rosales, donde se apostó por tratarle lo más posible como a otro alumno cualquiera. Después el C.O.U. (del que tanto hablan los padres) lo hizo en Toronto, donde (ahí si que si) “Flip” era tratado como uno más y recibió un premio especial. La jura de la Constitución (la del 78) la hizo en 1982, con 18 años. Su primer discurso lo había dado 5 años antes, como Príncipe de Asturias. Recibió los años siguientes formación militar en los cuerpos de tierra, aire y en la marina. Terminado su servicio, cursa la carrera de Derecho en la Universidad Autónoma de Madrid. El máster lo realiza en Relaciones Internacionales en la de Georgetown, EEUU. Vistas sus buenas relaciones con el continente americano, parece que estudió a conciencia. Ávido deportista, participó en los Juegos olímpicos de Barcelona’92 en Vela. También hizo de abanderado. Desde 1996 asiste a  eventos significativos en Iberoamérica. Algunos datos más: es el primer miembro de la casa real que asiste a una manifestación ( en rechazo de los atentados del 11 de marzo) y se casó en 2004 con Letizia Ortiz, una periodista asturiana que no ostentaba ningún título nobiliario, y de hecho se había divorciado 5 años atrás. Los pasos hacia delante nunca están mal.

Letizia en TVEFelipe en Barcelona'92

Bueno, ha quedado claro que ambos contendientes tienen argumentos elaborados, y a veces convincentes.

Mi punto de vista: a nadie se le escapa que la opción republicana es más democrática, pues la monarquía parte de un derecho hereditario que no pasa por el filtro de ningún tipo de votación de los ciudadanos. Es comprensible que el sistema dinástico suene un poco obsoleto. Pero también entiendo el rol de la corona como embajadora ante el mundo, creando relaciones más duraderas y reposadas que de tratarse de un Jefe de estado. Como árbitro permanente también entiendo su papel, en un país que no vive una situación socio política especialmente tranquila. Su formación (inversión pagada por todos) ha sido envidiable, teniendo en cuenta que siempre ha sido (ya hablo solo de Felipe) encaminada al buen desempeño del puesto que ahora ya ostenta, el de rey constitucional.

Puedo comprender también que su posición como eslabón entre la historia de la nación y su futuro, lo que se refuerza por la longitud de su mandato, que le obliga a pensar en el largo plazo y en el bien común, pues el responderá sino ante los errores. Al fin y al cabo, lo importante es el bien común, la prosperidad y la igualdad social. No tanto el hecho de que una franja de la bandera sea roja o morada.

Respecto a los ejemplos en otros países, ambos sistemas tienen buenos y malos resultados, como ya se ha mencionado anteriormente. Económicamente, la opción “tradicionalista” es más rentable, lo cual adquiere especial sentido en un país endeudado y que no pasa por un periodo muy prospero.

Por todo lo dicho, mi veredicto es que debemos darle una oportunidad a Felipe. Hijo de quien nos sacó de un régimen totalitario, tiene ante sí una gran oportunidad, pero también se le debe exigir que esté a la altura de la confianza depositada en el. Y sus desafíos no son pocos. Ya no son tiempos para creer en la sangre azul, por sus venas corre fluido rojo, como por las de cualquier ciudadano. Felipe VI no es ajeno a todo esto, si no ved su discurso ante las Cortes Generales. Quizá sea muy largo, pero ciertos párrafos son dignos de escucharlos. Aunque buscarlo es fácil, os lo paso      –> Link al discurso de Felipe VI

Me gusta verlo como un ciudadano, un funcionario especial a quien le es entregado la tarea privilegiada pero desafiante de ser cabeza del Estado. Pero no me puedo ir sin recalcar que como sociedad debemos exigirle que tenga una conducta ejemplar. Que sea modelo de sobriedad, templanza, diálogo, entrega y profesionalidad. Es lo que se de esperar de un buen gobernante, de los que en España parece que no estamos muy acostumbrados a tener. Y nos cuesta creer que existen.

Pues nada, esto ha sido todo. La opinión de un todavía pre universitario interesado en política, que ha intentado ser lo menos dogmático posible. Me despido con una frase del discurso de Felipe, que originalmente pronuncia don Quijote, que dice así: “Nadie es más que otro si no hace más que otro”. Demosle la ocasión a Felipe VI de servir al país, y no perdamos de vista los verdaderos retos ante los que nos enfrentamos en este nuevo siglo.

Que no nos pase como en la fábula de Tomás de Iriarte (Link a la famosa fábula) y nos durmamos en la discusión de si lo que viene son galgos o podencos. Centrémonos en lo verdaderamente importante.foto galgos o podencos

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